LA ODM ha seguido gravitando en el universo bajo el cielo de las Estrellas en su propio santuario íntimo. Después de un ciclo fértil, retornamos con nuevos fermentos, preparando con ellos este nuevo vórtice de comunicación y encuentro.
Conectados a los Ancestros y a las Piedras Sagradas, seguimos en pie, inamovibles (como siempre).

