Enterrado en el universo soy fermento de mi Tradición.
Soy un inmortal en medio de los bosques de dríadas.
No me apiado de lo que es voluble.
Soy doblemuerto para esa restancia
que invoca desfavorablemente a las sombras.
Recuerdo mi niñez, recuerdo mi corazón:
el universo es sanación.
Late en los silencios y en los umbrales.
Árboles somos, somos el camino salvaje
de los confines del mundo.
¡Merlín, el druida, seguirá vivo!
La Tradición es una flama en su pecho.
Yo soy vigía,
soy ave de fuego;
me uno al horizonte
para guiar a los guerreros
en las aguas del cielo.
Mi mirada se disuelve, atenta, en la Novena Ola,
tocando la suya y sintiendo su espada.
Cantar puedo sobre la torre de aire
entre las brumas de los muertos,
y entono las glorias de la Sabiduría Árbol.”